Publicado el 24 de Abril de 2017
Múltiples son las reacciones que adoptan los empleados a la hora de implantar un sistema basado en reconocimiento biométrico (lectura de  huella, geometría de la mano, reconocimiento facial, etc.), como múltiples son las dudas que se generan acerca de la legalidad de recabar esta información con respecto a la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD).

En esta entrada explicaremos cómo funcionan los sistemas biométricos con los que trabajamos en iDLogic, qué almacenan y qué dice la ley al respecto.

En cualquier caso, en el ámbito de la geografía española SI es legal que la empresa nos tome la huella con el fin de registrar la jornada laboral, o cualquier otra actividad que tenga que ver con nuestra relación contractual con la empresa (como por ejemplo el control de acceso o el control de consumos mediante identificación por biometría). La legalidad va a estar condicionada principalmente por el uso que se le vaya a dar a ese dato.

¿QUE ES IDENTIFICACIÓN POR BIOMETRÍA?

Cuando hablamos de identificación por biometría nos referimos a la utilización de tecnologías de la información para medir y analizar características físicas o del comportamiento humano con el propósito de la autenticación. Dicho de otro modo, poder analizar y comparar mediante software características propias de los individuos tales como la foto de una huella (o rostro), un audio de voz o la firma de un sujeto con el fin de identificarlo entre un muestreo previamente tomado.

En el caso de los lectores de huella, lo más habitual es que tomen una foto de alta definición que permita analizar las minucias (crestas, valles, bifurcaciones, etc.). Con el detalle de estas minucias se construye un patrón para poder establecer la relación entre los diferentes puntos. Mediante cálculos se puede determinar si el patrón resultante coincide con alguno de los patrones que hay almacenados en la base de datos (previamente tomados). 
 



 
Normalmente los sistemas de identificación biométrica permiten determinar el grado de precisión y detalle de almacenamiento y comparación. A mayor detalle de comparación menor probabilidad de que el patrón de dos huellas coincida, aunque, en la práctica, por muy bajo que se ponga este “listón” es muy difícil que dos huellas coincidan en un entorno de, por ejemplo, 300 personas.

Otra cuestión a tener en cuenta es que cada fabricante tiene una forma de leer y procesar las huellas. Nada tienen que ver entre sí diferentes fabricantes y, a día de hoy, no existen protocolos estandarizados para intercambio de huellas entre fabricantes. Es decir, el patrón de una huella sólo tiene sentido en el ámbito de una marca. Fuera de ahí no significa nada más que, en la mayoría de los casos, un conjunto de bytes.

¿QUE DICE LA LEY AL RESPECTO?

La AEPD define como dato biométrico “aquellos aspectos físicos que, mediante un análisis técnico, permiten distinguir las singularidades que concurren respecto de dichos aspectos y que, resultando que es imposible la coincidencia de tales aspectos en dos individuos, una vez procesados, permiten servir para identificar al individuo en cuestión. Así se emplean para tales fines las huellas digitales, el iris del ojo, la voz, etc.”

La ley habla de datos que identifican de manera unívoca a un individuo, cita expresamente que no puede existir coincidencia entre dos individuos. Esto difiere de lo que son datos biométricos estadísticos, es decir, aquellos que no son una reproducción exacta sino un resumen de los mismos.
 
Almacenando un patrón de la huella no se está reproduciendo una copia exacta de la huella sino un resumen de la misma. De dicha muestra nunca se podría obtener la huella real, pero debiera de ser suficiente para identificar a un individuo de entre un conjunto. En el peor de los casos podría llegar a haber dos o más individuos en los que coincidiese dicho patrón de puntos, pero la probabilidad, aún en el caso de poner un “listón” muy bajo, es matemáticamente casi nula.

Existen múltiples sentencias y dictámenes e informes de la AEPD que reconocen y avalan el uso de sistemas biométricos en el ámbito profesional, por lo que el uso de los mismos no debe suponer ningún contratiempo para la empresa.